4 - El Oráculo comenzó apenas llegamos
Fui a Grecia en un tour arqueológico con mi amigo Oscar, y allá nos juntamos a un grupo de unas veinte personas. Viajamos en bus por nueve días, recorriendo la parte continental y montañosa en donde están muchas de las ciudades importantes de la antigüedad.
Cuando el bus llegó al pueblo de Delfos eran casi las seis de la tarde. Era a principios de Julio, así que sabía que teníamos al menos unas tres horas más de sol.
Nuestro hotel estaba ubicado en las faldas del Parnasus, al que admiré toda el camino desde el bus.
Le dije a Oscar que tenía que subir a la montaña apenas lleguemos al hotel, aunque eso signifique que me quede sin cena. Era el único momento en el que podía hacerlo; al día siguiente teníamos el tour de la zona arqueológica de Delfos en la mañana, y después del almuerzo seguiríamos nuestro recorrido por Grecia.
Una de las mujeres en el tour, Susan (en esta foto conmigo), me escuchó y preguntó si podía venir también. Ella es muy simpática, atlética y fácil en conversación, pero yo sabía que si ella venía no llegaríamos a la cima, lo cual era mi meta. Pero no le pude decir que no.
Nos pusimos nuestros zapatos de caucho y enseguida comenzamos a subir la montaña. Llegamos solamente a la mitad de mi meta, que era el tope del Parnasus. El rocoso y seco terreno fue cansador, y el sol estaba bajando rápido.
Nos paramos ahí por algunos minutos en silencio, admirando la belleza de las montañas y el valle debajo. Una brisa fresca hacía que los suaves rayos del sol naveguen sobre las olas de la hierba seca, y una belleza de paz nos anonadó a ambos.
Después de un par de "wow"s, dije "Éste es el mejor templo que hay," refiriéndome a las montañas, a la naturaleza, ya que no otro nos puede conectar más directamente con el alma de la Vida.
Después de un par de "wow"s, dije "Éste es el mejor templo que hay," refiriéndome a las montañas, a la naturaleza, ya que no otro nos puede conectar más directamente con el alma de la Vida.
Susan concordó con una sonrisa.
Miré a Parnasus y suavemente le dije, "Tú eres el templo."
Claro, yo no sabía entonces lo importantes que esas palabras serían al día siguiente.
Bajamos la montaña y llegamos al hotel justo antes de la noche, y todavía alcanzamos a comer algo de cena.
Mucho depués, mi amiga Marie me dijo que, al no decirle No a Susan, sacrifiqué mi deseo de llegar al tope de la montaña, lo cual resultó ser mi inconsciente oferta al oráculo. Siempre fue un requisito, y parece ser que todavía lo es, y con razón.
El "sacrificio" mismo resultó ser muy enriquecedor. El acto de ayudar a Susan a subir y bajar la montaña, adaptar mi paso al de ella para que vaya tranquila, manteniéndole compañía a lo largo, me sacó de mi mismo, lo que es algo a lo que en esos días no estaba muy acostumbrado. El significado etimológico de la palabra éxtasi es salir de uno y entrar en el mundo, así de simple. Osea que mi acto con Susan en sí me hizo sentir más humano y más conectado con mis alrededores, más extático, más receptivo durante mi estadía ahí.
Pero lo que es más importante, es que sin Susan en la montaña, probablemente no hubiese verbalizado en alto que Parnasus es el templo, lo cual fue crucial al día siguiente.
En Delfos, resulta, que la palabra hablada es muy especial.



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